Un fiasco»: Scherer Ibarra revela el desastroso perfil de Rutilio Escandón en su camino a la gubernatura El exconsejero jurídico de la Presidencia describe a Escandón como una «copia mala» de López Obrador, con nula capacidad política y una gestión administrativa vacía. CIUDAD DE MÉXICO. — En su más reciente libro, Ni perdón ni olvido, Julio Scherer Ibarra lanza una crítica mordaz contra el actual gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, a quien califica como el «peor candidato» que le tocó coordinar y un personaje «difícil de operar» que carecía de identidad propia. De acuerdo con el relato, la llegada de Escandón a la candidatura no fue producto de su brillantez política, sino de su cercanía personal con Andrés Manuel López Obrador y su parentesco con Adán Augusto López Hernández, de quien es cuñado. Una «copia de región cuatro» Scherer detalla los esfuerzos fallidos por profesionalizar la imagen de Escandón. A pesar de haber contratado al maestro Raúl Quintanilla para entrenarlo en oratoria y presencia escénica, el resultado fue nulo. «Rutilio tenía un discurso idéntico al de Andrés Manuel, pero de ‘región cuatro’… Decía: ‘Voy a vender los aviones de Chiapas’, y apenas tenían un viejo turbohélice», relata Scherer, subrayando que el candidato imitaba incluso los ademanes del hoy presidente, aunque de forma torpe y rígida, como un «soldado de madera». El contraste en las urnas La falta de carisma de Escandón quedó evidenciada en los resultados electorales de 2018. Mientras que López Obrador arrasó en Chiapas con casi el 80% de los votos, Rutilio apenas alcanzó el 40%. «Una diferencia enorme: tuvo la mitad de los votos del candidato presidencial. Es que era malísimo, una copia mala», sentencia el autor, quien además revela que buscaron destacar logros de su gestión en el Tribunal Superior de Justicia para apuntalar la campaña, pero «no había absolutamente nada. Un fiasco». Pánico a la calle Uno de los pasajes más reveladores describe la apatía de Escandón por el proselitismo activo. Scherer narra que el candidato «no quería salir de su casa» y prefería realizar reuniones políticas en su comedor privado en lugar de mostrarse ante el electorado. Finalmente, el libro sugiere que la victoria de Escandón fue una concesión política y que otros perfiles, como el actual gobernador Eduardo Ramírez, habrían ganado con facilidad si no se les hubiera frenado para abrirle paso al «cuñado de Adán».

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«Un fiasco»: Scherer Ibarra revela el desastroso perfil de Rutilio Escandón en su camino a la gubernatura

El exconsejero jurídico de la Presidencia describe a Escandón como una «copia mala» de López Obrador, con nula capacidad política y una gestión administrativa vacía.

CIUDAD DE MÉXICO. — En su más reciente libro, Ni perdón ni olvido, Julio Scherer Ibarra lanza una crítica mordaz contra el actual gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, a quien califica como el «peor candidato» que le tocó coordinar y un personaje «difícil de operar» que carecía de identidad propia.

De acuerdo con el relato, la llegada de Escandón a la candidatura no fue producto de su brillantez política, sino de su cercanía personal con Andrés Manuel López Obrador y su parentesco con Adán Augusto López Hernández, de quien es cuñado.

Una «copia de región cuatro»

Scherer detalla los esfuerzos fallidos por profesionalizar la imagen de Escandón. A pesar de haber contratado al maestro Raúl Quintanilla para entrenarlo en oratoria y presencia escénica, el resultado fue nulo.

«Rutilio tenía un discurso idéntico al de Andrés Manuel, pero de ‘región cuatro’… Decía: ‘Voy a vender los aviones de Chiapas’, y apenas tenían un viejo turbohélice», relata Scherer, subrayando que el candidato imitaba incluso los ademanes del hoy presidente, aunque de forma torpe y rígida, como un «soldado de madera».

El contraste en las urnas

La falta de carisma de Escandón quedó evidenciada en los resultados electorales de 2018. Mientras que López Obrador arrasó en Chiapas con casi el 80% de los votos, Rutilio apenas alcanzó el 40%.

«Una diferencia enorme: tuvo la mitad de los votos del candidato presidencial. Es que era malísimo, una copia mala», sentencia el autor, quien además revela que buscaron destacar logros de su gestión en el Tribunal Superior de Justicia para apuntalar la campaña, pero «no había absolutamente nada. Un fiasco».

Pánico a la calle

Uno de los pasajes más reveladores describe la apatía de Escandón por el proselitismo activo. Scherer narra que el candidato «no quería salir de su casa» y prefería realizar reuniones políticas en su comedor privado en lugar de mostrarse ante el electorado.

Finalmente, el libro sugiere que la victoria de Escandón fue una concesión política y que otros perfiles, como el actual gobernador Eduardo Ramírez, habrían ganado con facilidad si no se les hubiera frenado para abrirle paso al «cuñado de Adán».

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