MIAMI. – Un funcionario del área de protección del Consulado de México en Miami ha presentado su renuncia irrevocable, dejando tras de sí un crudo testimonio sobre la crisis institucional que atraviesa la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Lo que comenzó como un mensaje de despedida se ha convertido en una denuncia pública sobre la falta de apoyo, la simulación política y el abandono de los connacionales más vulnerables.
Una labor de «primera respuesta» sin herramientas.
El exfuncionario describe cómo el trabajo de protección ha evolucionado de la diplomacia tradicional a una labor multidisciplinaria extrema: desde expertos en leyes estadounidenses y defensores de víctimas, hasta tanatólogos que deben notificar fallecimientos.
Sin embargo, lamenta que el Estado mexicano no brinde la capacitación necesaria para enfrentar crisis de violencia doméstica o repatriación de personas con enfermedades mentales. Además, destaca las condiciones de los prestadores de servicios profesionales (PSPI), quienes trabajan con «sueldos miserables por debajo de la línea de pobreza» y enfrentan acusaciones injustas y jornadas agotadoras.
Críticas severas a la gestión: «Cónsules por compadrazgo»
El punto más crítico de la misiva señala directamente a la jerarquía consular. El autor denuncia haber trabajado bajo el mando de un Cónsul General que:
* No procuró reuniones con autoridades locales ni aliados estratégicos.
* Mostró nulo interés en el funcionamiento interno del consulado.
* Llegó al puesto por «compadrazgos o favores», careciendo de preparación y experiencia.
> «Qué desmotivador es sentir vergüenza por el desempeño de muchos de mis superiores… para quienes no existen las consecuencias», dicta el documento.
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«Cosmética» vs. Realidad: El drama de la detención
La carta arremete contra lo que denomina una «política de apariencias y medidas cosméticas». El exfuncionario relata instrucciones de sus superiores para no profundizar en las entrevistas con personas en centros de detención con tal de «salir en la foto» para redes sociales o cumplir con cuotas estadísticas.
La contradicción más dolorosa, según el texto, ocurre al intentar promover programas como «México te Abraza» ante personas que huyeron del país por la violencia. El autor relata casos de repatriados cuyos familiares fueron secuestrados apenas cruzaron la frontera hacia México:
> «¿Cómo puedo dar charlas sobre derechos laborales… cuando veo el trato y sueldo que se les da a los PSPI y cuando nos enteramos de tantos casos de acoso laboral y sexual dentro de las representaciones en los que no existen consecuencias?»
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El adiós a una «gran incongruencia»
El funcionario concluye reafirmando su vocación de servicio, pero admite que no puede seguir siendo parte de un sistema que considera incongruente. Su salida se suma a una serie de voces que, desde el interior del Servicio Exterior Mexicano, exigen una reforma profunda que priorice la atención humana sobre la propaganda política.
